Globalización
Jacques Chirac dice que Globalización significa que el “efecto mariposa” opera en todas partes. Los errores de un corredor de bolsa en Singapur o la caída del baht en Bangkok, las decisiones que competen a un industrial finlandés o lo que el Gobernador de Minas Gerais decida hacer con la deuda de su Estado, han tenido consecuencias en todo el mundo.
Y Johan Norberg dice que “la globalización es el hecho de que los trabajadores vietnamitas, que tardaban horas en ir andando a las fábricas hace diez años e iban en bicicleta hace cinco, hoy día conduzcan motocicletas al ir a su trabajo. Trabajadores vietnamitas llenando las calles de Saigón con motocicletas chinas, ésa es la expresión más concreta de la globalización que he experimentado.
Porque pueden permitirse esos medios de transporte porque los consumidores suecos y suizos compran ropa y zapatos a la compañía estadounidense que les contrató: Nike.
Cuando visité al proveedor de Nike en Saigón, el líder sindical local me dijo que incluso los dirigentes del Partido Comunista utilizaban las fábricas como ejemplo positivo de buen negocio, donde los trabajadores obtienen salarios mucho más altos y un puesto de trabajo bueno y próspero. La pregunta que oían más a menudo los directivos a los trabajadores era si habría pronto ampliaciones para que sus familiares pudieran ocupar también esos trabajos.
A nosotros, esos trabajos nos parecen lúgubres y horribles (algo que los antiglobalización explotan al máximo) puesto que nos contemplan 100 años de productividad creciente, pero para los vietnamitas son el primer paso para alejarse de la pobreza y la miseria. Asimismo, la pobreza absoluta en Vietnam ha disminuido a la mitad en diez años y, a causa de los ingresos más altos, 2,2 millones de niños han abandonado el trabajo infantil para ir a la escuela.”







Está claro que la situación de los trabajadores ha mejorado, pero también lo es que la empresa se aprovecha de su situación de pobreza severa para explotarlos sin que les duela demasiado. Su situación no deja de ser muy mala, y creo que no deberíamos conformarnos con que ahora no tengan que caminar horas para llegar a su trabajo. Sobre todo si vemos los tremendos beneficios que obtiene Nike a partir de su trabajo (de los vietnamitas, se entiende). El hecho de que su situación mejore no implica que ésta sea justa, ni mucho menos, ya que, comparativamente, sigue siendo la misma. Algo está fallando en el sistema de comercio mundial si las grandes empresas pueden pagar tan poco por el trabajo y cobrar tanto por el producto, y la solución no está en bajar los precios, si no en marcar unos mínimos salariales como los que hay en países del “primer mundo”, y no unos de risa (o de pena). Desde el momento que el mercado es global, todas las normas que lo afectan deben serlo también, entre ellas las normas laborales (no olvidemos que sin trabajo no hay riqueza).
Pero claro, ésto es un poco utópico desde el momento en que la parte más interesada (las multinacionales) son las que marcan las reglas de juego…
Yo también he puesto un post en mi blog al respecto en el que reflexiono sobre éste mismo caso.
kchopein, mi primera impresión cuando leí la posición de Johan Norberg pensé en que el modelo que estaba defendiendo sólo sirve como una medida para profundizar las diferencias.
Quiero decir que si a ese trabajador que se levanta a las cinco de la mañana para ir en bicicleta al trabajo, ahora también se levanta a las cinco pero va en moto, la globalización le ha servido para que trabaje más en la fábrica (y seguramente gane lo mismo). Pero el ejemplo que pone es correcto. A esta gente la globalización les soluciona, al menos, el problema de la pobreza y de la educación. El resto del mundo no tiene ni eso.
Tienes muchísima razón cuando dices que desde el momento que el mercado es global, todas las normas que lo afectan tambien deberían serlo, particularmente las laborales. Qué buena idea, que se aplique la legislación de origen y no la de destino. O al menos un derecho laboral razonable, mínimo y global.
Está claro que su situación, en términos absolutos, mejora (aunque tampoco es para echar cohetes). Lo que me mosquea es que, en términos relativos sigue empeorando, ya que la empresa que les explota como trabajadores se lleva fuera del país una parte desproporcionada de la riqueza que se genera. Y eso es especular con el trabajo ajeno. El problema es ése, que el fruto del trabajo no se reparte de forma, ya no justa, si no aceptable, y eso acentúa las diferencias cada vez más. Por eso no me parece aceptable el ejemplo de Nike.
Sobre las normas laborales, sólo un ejemplo que afecta a mi rama profesional (soy programador), para ilustrar por dónde van los tiros actualmente: Sea-Code. Sea-Code contrata programadores de bajo coste indúes (muy bien preparados) y los mete en un barco anclado frente a las cosas amiericanas (del norte, claro), de tal modo que no está obligada a aplicarles las leyes laborales del país. Como dicen en su página: “90 cents of every dollar from our clients stays in the U.S. instead of flowing to foreign locations. “.
Ahí queda eso!