La Comisión apuesta por la identificación por radiofrecuencias RFID

La identificación por radiofrecuencia (RFID) es una tecnología de rápido crecimiento que promete revolucionar todos los ámbitos empresariales, desde la gestión de la cadena de suministro, el comercio electrónico B2B, hasta la asistencia sanitaria, el transporte, el pago electrónico B2C, los pasaportes, etc.. Es evidente que la Comisión Europea apuesta por la identificacion por radiofrecuencias RFID, de hecho, la Comisión, ha creado una Unidad específica sobre ésta materia “Networked Enterprise and Radio Frequency Identification (RFID) Unit – INFSO/D4” (ex-ICT for the Enterprise Networking) y han organizado una jornada de presentación (Info Day) del Séptimo Programa Marco y de la nueva convocatoria para presentación de proyectos en ésta área. La jornada se realizará el 9 de febrero próximo, en el edificio Charlemagne (Room S4) de Bruselas. Abrirá la sesión Gérald Santucci, Jefe de la Unidad de Empresa en Red y RFID de la Comisión Europea. Michael Arentoft presentará el Séptimo Programa Marco, Gérard Santucci, Cristina Martinez, Florent Frederix, todos de INFSO D4 presentarán los objetivos específicos del Programa ICT-2007-1.3. y los resultados que la Comisión espera de los proyectos. Y Tom McKinlay explicará cómo presentar una propuesta o proyecto en la nueva convocatoria. Por la tarde, habrá un foro para conocer potenciales partners y para presentar ideas de proyectos.

Si estás interesado en participar en éste evento, los en el siguiente link encontrarás más información: Networked Enterprise and Radio Frequency Identification Unit.

Recientemente, la Comisión Europea ha concluido una consulta pública sobre el futuro de RFID, cuyos resultados se harán públicos a principios de 2007. La principal preocupación planteada fue la amenaza para la intimidad, aunque aún no se sabe hasta qué punto debemos preocuparnos o si están justificadas las muchas otras quejas referentes a esta tecnología.

Las etiquetas RFID consisten en un microchip, una fracción de un milímetro de ancho, conectado a una antena. La información almacenada en el chip se trasmite a un “lector” en respuesta a una señal radioeléctrica. Las etiquetas “pasivas”, las más sencillas, no tienen potencia interna pero traspasan la energía recibida de la onda radioeléctrica, y son de corto alcance, un máximo de tres metros. Por otra parte, las etiquetas “activas” contienen una batería y pueden transmitir señales más potentes, de hasta 100 metros.

La información registrada en la etiqueta puede ser desde un sencillo número de serie, similar a un código de barras, hasta información adicional sobre la naturaleza del objeto al que va adherida. Algunas etiquetas son regrabables, de modo que puede grabarse información nueva sobre la almacenada con tan sólo pasarla por un lector. No es necesario que la etiqueta RFID se encuentre en el campo visual del lector, puede estar dentro de una caja u otro tipo de recipiente. Esto significa que el proceso de lectura puede ser completamente automático, lo que ofrece una gama completa de aplicaciones superior a la del código de barras.

Gérald Santucci, de la Dirección General Sociedad de la Información y Medios de Comunicación de la Comisión Europea dice que la tecnología RFID está cada vez más presente en la industria de los bienes de consumo como medio para garantizar la trazabilidad de los productos alimentarios, en la industria farmacéutica para luchar contra la falsificación, en el sector médico para promover la rentabilidad y reducir las negligencias médicas, y en el sector de la seguridad para mejorar el control de acceso y proteger mejor ciudadanos, empresas y edificios públicos. Esta tecnología promete formidables oportunidades para el crecimiento y la competitividad en Europa.

Kevin Kelly, del RFID Centre Ltd, un organismo independiente creado con el objetivo de promover el uso de la tecnología RFID, duda que esta tecnología suponga una auténtica amenaza para la intimidad, al menos en el sector minorista. Señala que las etiquetas pasivas utilizadas en las tiendas son de muy corto alcance y que para utilizarlas como dispositivos de localización sería necesario realizar grandes inversiones en infraestructuras que serían poco rentables para las empresas. “El mejor dispositivo de localización que tenemos es el teléfono móvil. En la actualidad, las tarjetas de crédito, al igual que las de fidelidad de algunos establecimientos, permiten rastrear nuestras compras. RFID es una de las tecnologías más pobres en materia de localización; existe muy poca capacidad o motivación para utilizar un sistema de localización como este”.

En un futuro más lejano, muchos analistas imaginan una “Internet de cosas” en la que cada objeto del planeta tendrá su propio código RFID y será capaz de comunicarse con cualquier otro objeto. Por ahora, los sectores en que se observa mahyor potencial del uso de etiquetas RFID son:

Gestión de la cadena de suministro y comercio electronico B2B

Un objetivo muy deseado por la industria RFID es establecer una normativa común para las etiquetas, con objeto de que una sola etiqueta pueda utilizarse para guiar un producto a través de la cadena de suministro, desde el fabricante al minorista. El gigante minorista estadounidense Wal-Mart ya ha empezado a introducir etiquetas en sus cadenas de suministro, lo que ha obligado a sus principales proveedores a hacer lo mismo. Tesco en el Reino Unido y Metro en Alemania también las están incorporando a sus sistemas. En principio, RFID podría mejorar la capacidad de respuesta de la cadena de suministro, garantizando automáticamente que la oferta se ajuste a la demanda y reduciendo la necesidad de disponer de un gran volumen de existencias.

Transporte

Las etiquetas RFID pueden utilizarse como abonos de transporte público. La tarjeta londinense Oyster es una tarjeta inteligente RFID que sirve como abono temporal para autobuses y trenes. Los pasajeros pasan la tarjeta por un lector al entrar o salir de una estación o al subir a un autobús y el sistema confirma que pueden viajar. La tarjeta puede almacenar hasta un máximo de tres abonos temporales diferentes, al igual que una determinada cantidad de dinero para otros viajes. La tarjeta contiene un chip pasivo de lectura/escritura con un alcance de apenas unos centímetros. Es más cómodo de utilizar que una tarjeta de banda magnética y los lectores contienen piezas inamovibles, por lo que requieren menos mantenimiento.

Pasaportes

La aplicación de RFID a los documentos de identidad, como el pasaporte y el DNI, despierta polémica. Muchos países están empezando a utilizar los “pasaportes electrónicos” en los que los datos del titular, incluidos los datos biométricos como la fotografía y las huellas dactilares, se almacenan en un chip. En junio de 2006, la Comisión Europea estableció una especificación común referente al almacenamiento de los datos en un pasaporte electrónico, basada en las normas publicadas por la Organización de la Aviación Civil Internacional. La etiqueta puede ser leída por lectores en puntos de control de inmigración.

A raíz de que el periódico The Guardian demostrara que los datos grabados en el chip RFID de un pasaporte británico podían extraerse, descifrarse y copiarse mediante un barato lector de microchips y, en consecuencia, divulgarse la información, surgieron interrogantes acerca de la seguridad de los datos.

Vida móvil

La llamada tecnología Near Field Communication (NFC) permite que un teléfono móvil recupere los datos de una etiqueta RFID colocada en un cartel publicitario. La etiqueta podría contener información asociada al producto, como la dirección del sitio web en el que se pueden comprar entradas para una película o para el teatro. Actualmente, se están llevando a cabo pruebas de campo con aplicaciones de NFC en Alemania y Francia.

Asistencia médico-sanitaria

Se calcula que los errores de medicación son responsables de la muerte del triple de europeos que los accidentes en carretera. Muchos de estos errores podrían evitarse utilizando la tecnología RFID en los hospitales, etiquetando al paciente y a su correspondiente tratamiento como parte de un sistema para garantizar que ambos estén correctamente relacionados.

Las etiquetas RFID, combinadas con sensores de temperatura, podrían utilizarse en la cadena de suministro de sangre no sólo para garantizar su trazabilidad, sino también para que la sangre se mantenga en todo momento a la temperatura de almacenamiento correcta.

3 comentarios sobre “La Comisión apuesta por la identificación por radiofrecuencias RFID”

  1. Estimado amigo,

    muy interesante tu artículo sobre el RFID. Como en su momento ocurrió con internet, los gurús (o más bien empalmados) opinan actualmente que el RFID es como la purga de Benito, es decir, que sirve para todo. Vaya por delante que soy consciente y defensor de esta tecnología, pero creo que hay que ir poco a poco.

    Me ha resultado muy curioso de tu brillante artículo, aquello que pone literalmente y por tanto entrecomillo, “etiquetando al paciente” para evitar errores médicos, y que estos provocan el triple de muertes que los accidentes de tráfico. Me hace gracia eso de etiquetar al paciente, e inverosímil lo de que por cada persona que muere en accidente de tráfico mueran tres por error en la medicación. Si eso fuese verdad estaríamos al borde de una guerra civil sanitaria.

  2. Si, tienes razón al decir que habrá que ver cómo evoluciona la tecnología RFID. Estamos en una etapa inicial y hay muchas dudas, tal vez la principal sea la amenaza a la intimidad. Millones de pequeñas bases de datos (con información sensible) van a transitar por el mundo emitiendo señales de radio.

    Por otra parte, he leído que la nanotecnología ayudará a que estos sistemas de radio frecuencia se miniaturicen. A todo se añadirá toda la información: componentes químicos o físico, fecha de creación, caducidad, riesgos, beneficios, observaciones, propietarios, historial, precio, ….

    Respecto a que los errores médicos provocan el triple de muertes que los accidentes de tráfico lo leí en el artículo de la oficina de ciencia de la Comisión Europea (Cordis). Me parece increíble que negligencia o mala praxis médica supere a los accidentes de tráfico. Habrá que comenzar a retirar el carnet a los médicos que se equivocan.

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